Cocinas Reales

Cocinas de hoy y de siempre

Cocinas Reales

Enséñame tu cocina

Un rincón favorito, un instante en tu cocina, tu taza de café, tus platos, tus manteles… Objetos de los que te sientes orgullosa, como unas servilletas heredadas de tu abuela, tus sillas recicladas, una receta propia, lo que quieras. Este es tu sitio y aquí te espero

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UNA COCINA EN EL PUEBLO

Como autora de este blog voy a volver a recalcar, (más que nada, por si hay algún despistado o despistada que se acaba de asomar a él y se ha saltado los preliminares) que este es un blog de cocinas de verdad, de las autenticas. Y las que aparecen en él no son impostadas, cómo mucho existe una preparación o colocación un poco más esmerada por parte de las dueñas para las fotos. Son cocinas tan reales como la vida misma, muy vividas, y tan personales como las personas que en ellas se desenvuelven cada día. Ni más ni menos. A la hora de publicar las fotos es lógico que las dueñas se preocupen de como se van a ver las imágenes de sus cocinas, por lo que el atrezzo es merito todo de ellas. Si bien es cierto que la mayoría me pregunta que como las quiero, lo normal es que yo les responda, que las quiero en horizontal, esto no es un capricho mío, sino más bien una simple cuestión de formato en la edición del blog. Todos lo demás corre por la cuenta y gusto de mis gentiles «colaboradoras». Debo decir que todas superan el trance con nota. Son muy pocas las ocasiones en las que la autora de las fotos soy yo. Por lo que una vez más tengo que reconocer y agradecer que esta sección del blog no sería posible sin la colaboración de ellas. Y digo ellas, en femenino, pues hasta ahora no he podido conseguir ninguna cocina enviada por un varón, aunque no pierdo la esperanza. Me consta que alguno me lee. Ahí lo dejo.

Como ya he dejado patente en algún post, me gustan todas las cocinas: rusticas, eclécticas, nórdicas, country, shabby chic, industrial, boho chic… Pero como para casi todo, siempre hay una excepción y en mi caso son las cocinas minimalistas, tal y como dejé constancia en el post «MINIMALISMO», dentro de la sección de ESTILO PROPIO. Me parecen cocinas sin vida y por lo tanto sin alma. No invitan a cocinar y ni tan siquiera a la intimidad que se crea en las cocinas al calor no sólo de una olla o una sartén, sino de una buena conversación. Nada a la vista que sugiera que en esa cocina se cocina. Todo está tan escondido y es tan aséptico que no me transmiten absolutamente nada.

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LA COCINA DE LUCIA

«Quien conoce las tempestades, ve llover y sonríe». Nelson Mandel

Puestos a presumir podría hacerlo de muchas cosas o por lo menos de algunas sumamente importantes. Entendámonos, no lo digo por el simple y mero hecho de presumir en sí, sino por la certeza de la valía de la existencia de lo que presumo. Era necesario este preámbulo ya que estoy deseando hacerlo con una de mis «reales primas». Mis primas son lo más y lo digo sin ambages.

Hace un tiempo dediqué un post a una de ellas, «LA COCINA DE JUANA» prima a la que quiero tal y como dejo patente en dicho post. Y hoy voy a presentaros la cocina de Lucía. No espero ni pretendo que os guste físicamente, pues la intención de la autora de este blog no es la de mostrar cocinas de ensueño, sino la de describir a las personas que las habitan a través de ellas, independientemente de su decoración y estilo. Para cocinas perfectas y de exposición ya están los catálogos y revistas especializadas amén de internet, instagram, pinterest, etc. Pero bueno creo esto ya lo he explicado en algún que otro post. Lo prioritario no es lo exterior, en ocasiones es sólo la funda y yo busco el alma y esta sin duda la tienen las dueñas de las mismas.

Considero absolutamente necesario dedicar un post a una de las personas más importantes de mi vida y por extensión a todas las personas que un día, como ella, se levantaron pensando en su rutina diaria y que una llamada de teléfono del ginecólogo iba a frenar de golpe y en seco todo su existencia y que la palabra tabú iba a irrumpir en su vida para llenarla de ansiedad, miedo, dolor y angustia. Sí, todo esto del tirón. Sin anestesia y sin ningún derecho. El cáncer, en este caso de mama, se presenta como todos los cobardes, sin avisar y sin hacer ruido. La sorpresa es su carta de presentación.

Las cifras del cáncer de mama son demoledoras, 6 de cada 100 mujeres sufrirá este tipo de cáncer. Un escalofrío recorre mi columna y no es para menos. La buena noticia es que más del 95% de los casos se cura. Valiente mi prima, valientes tod@s las que a diario libran la batalla contra ese mal, que afecta, no sólo al cuerpo sino al equilibrio de la mente. La impotencia y un profundo desasosiego se instala en las familias, que además deben continuar con su vida, pues el mundo que durante un instante pareció detenerse sigue moviéndose y resulta que hay que seguir haciendo la compra, cocinando, la colada… no hay tregua, ni tan siquiera para los afligidos.

Lucía ha estado luchando contra él durante más de dos años, pues una serie de complicaciones con la cirugía le han hecho pasar por un calvario de operaciones, con todo lo que ello conlleva. Pero por fin la luz al final del túnel. Para alivio de l@s que la queremos y el suyo propio, va recuperándose de las heridas físicas. De las secuelas emocionales, estoy segura que su buen talante y su magnífico humor lograrán suavizarlas y acabarán remitiendo hasta convertirse en un mal sueño del que afortunadamente despertará. Decir que el miedo pretende instalarse en su vida y yo, aquí, desde la impuesta distancia, le escribo para decirle que estoy segura que no dejará que se salga con la suya.

Hace mucho tiempo que dejé de creer en superhéroes de cómic y gran pantalla, pero por si no nos habíamos dado cuenta ellas son las verdaderas superheroínas y nos las cruzamos diariamente en la calle, en el metro, en el supermercado. ¡¡¡ Mil hurras por ellas!!!.

Antes de pasar a describir la cocina, quiero dejar patente mi más profunda admiración a ella y a tod@s las que día a día le plantan cara al cancer. Agradecer a tod@s las personas que con su trabajo hacen posible la curación del mismo; oncolog@s, cirujan@s, enfermer@s, auxiliares, psicolog@s, psiquiatr@s, rehabilitador@s, farmaceutic@s, biolog@s, radiolog@s… No sé si en esta sociedad tan estupida, indiferente y superficial en muchas ocasiones, se les valora lo suficiente, por lo que ruego y pido a quien corresponda que se les dote de los medios necesarios para que puedan llevar a cabo su labor, sin trabas y lo más diligentemente posible . Y ruego a Dios que esta historia que ahora os he contado en tercera persona, la de Lucía, y que es la historia de muchas mujeres, jamás lo tenga que hacer en primera.

La cocina de mi prima es una cocina sencilla, sin pretensiones, como ella. Que es por cierto la persona más pragmática que conozco. Ha sabido simplificar su vida de tal manera que lo superfluo no tiene cabida y eso amig@s es todo un arte, arte que también ha extrapolado a su cocina. Yo que tengo 4 sartenes, y ahora que lo pienso 4 ollas, de diferentes tamaños, sin incluir la rápida de dos cuerpos, así como todo tipo de utensilios, cazos, recipientes y un largo etcétera de tazas, tacitas y tazones, amén de vasos de diferentes tamaños, multitud de trapos de cocina, sin olvidar los pequeños electrodomésticos como: la batidora americana, el exprimidor eléctrico, la picadora… y con todo este despliegue de medios en mi cocina ¿para qué? si llegua ella con ese donaire, sin duda heredado de su madre, y propio de las personas que van por la vida sin darse ningún tipo de importancia y aplica la máxima «menos es más» y en su cocina con un par de sartenes y una olla rápida (juro que jamás la he visto con la tapa puesta), algún que otro cazo y los platos justos, necesario para un servicio de comida de una familia de 4 miembros, a la que se suman las respectivas novias de sus hijos, son más que suficiente para cocinar sin estridencias, pero con buena mano y mejor hacer. Que cocinar no depende de la cocina sino de la cocinera, que da igual que tu cocina sea de diseño o tenga lo último en electrodomésticos. La cuestión es esta, o lo tienes o no lo tienes. Evidentemente si te propones aprender como se hace un salmorejo que es una receta sencilla, a priori, acabarás haciendo un salmorejo. Yo desde luego lo hago y salvo los papeles, pero luego está el de mi prima, que con los mismos tomates, el diente de ajo y el pan te hace un SALMOREJO. Lo dicho la mano es la mano, yo desde luego no le doy más vueltas.

La cocina, un día cualquiera
Para mí es una de las cocinas más acogedoras

El maravilloso olor del sofrito inunda toda la estancia.
Ahí está, una olla, de las de toda la vida, no como la mía que es ultra rápida y esos garbanzos con bacalao quedan espectaculares. Sobran las palabras, a los hechos me remito
Unas habas de la huerta de su campo, que serán hervidas con poleo. Plato sencillo pero que a mí me encanta

¿No habréis pensado que os ibais a librar de las consabidas fotitos de rigor. Seré breve y no abusaré de vuestra paciencia. Lo que no me gustan que me hagan a mí no os lo haré a vosotr@s. Abajo os dejo una pequeña muestra de algunos lugares de la maravillosa Huelva.

Monumento a la Virgen del Rocío.
Monumento a la Fe Descubridora o Monumento a colón, en la Punta del Sebo, donde confluyen los ríos Tinto y Odiel. Mide unos 37 metros.
Le costaba anochecer, entiendo porqué le llaman la ciudad de la luz.
Muelle del tinto.
Monasterio de la Rábida, en Palos de la Frontera.

El tiempo decidió gastarme una broma y durante mi estancia, hace tres semanas en mayo, llovió durante casi tres días, que le vamos hacer. A los que estamos curtidos en el norte, la lluvia es una compañera frecuente y no nos amilana. Afortunadamente la chamarrita cumplió con su función y menos mal que se me ocurrió llevar mis botines todo terreno, El pañuelo gentileza de mi prima. Ya sabéis arreglá pero informal.

Salud para todos, un beso y hasta pronto.

LA COCINA DE MERCHE

«El amor de una madre no contempla lo imposible». Charles Paddock

La casualidad esa gran caprichosa ha querido que la dueña de la cocina que hoy os enseño tenga el mismo nombre que la dueña de otra cocina que publiqué el 21 de julio del año pasado.

Fachada de la casa de merche, ella me esperaba a la izda. no quiso salir y yo respeto su decisión
Entremos a la cocina de Merhe…

Llegué a su casa una tarde de enero en la que un chirimiri apareció sin ser invitado en el mismo momento de la presentación, pues tengo que reseñar que la dueña me invitó a conocerla «in situ» dándome la opción de poder hacer las fotos que a mí más me convenieran. Debo decir en honor a la verdad, que al margen de la cocina, que era el objeto principal de mi visita esta casi se convirtió en algo secundario a tenor de la conversación que la dueña de la misma y yo mantuvimos en esa maravillosa estancia que se convirtió durante un largo rato en testigo mudo de nuestras confidencias. Hablamos y hablamos… pues Merche resultó ser una gran conversadora. Y como no hubiera podido ser de otra manera, el nombre y la figura de su madre, fallecida no hace mucho tiempo apareció en esa conversación. Yo que hace muchos años perdí a la mía supe entender lo que significaba en su vida esta ausencia tan significativa. La perdida de una persona amada es siempre triste, amarga, injusta e inconcebible.

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REBAJAS PARA MI COCINA

El día después de la llegada de los Reyes Magos, es decir el 7 de enero, se da el pistoletazo de salida a las esperadas rebajas. Todos, absolutamente todos sabemos de este fenómeno que se repite cíclicamente  2 veces al año. De hecho  una de las preguntas habituales es «¿has ido a las rebajas?».

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LA COCINA DE ERASMUS DE AIDA

«De mis disparates de juventud lo que más pena me da no es el haberlas cometido, si no  el no poder volver a cometerlas». Pierre Benoit

Este post que ahora comienza pretende ser una oda a la «juventud», a esa juventud que ahora visto con la perspectiva que dan los años me parece tan maravillosa como efímera. A esa juventud  que rara vez entiende de males y mucho menos perpetuos. La juventud  no se intimida fácilmente, normal tiene todo el tiempo por delante.

Y al hilo de esto quiero rendir tributo a tod@s los jóvenes, que se esfuerzan con sus carreras, independientemente de la que hayan elegido. Conozco de primera mano el esfuerzo y el tiempo dedicado para sacar adelante todo lo que conlleva. Las épocas previas a los exámenes cuatrimestrales, los estudiantes se transforman en seres casi fantasmagóricos, que se encierran en sus habitaciones, no ven la luz  del sol más que a través de la ventana de sus cuarto  y no pisan la calle durante días y días, duermen poco y sus rostros reflejan el cansancio con unas ojeras más que evidentes. Malo sea que se les atraviese una asignatura, no lo quiera Dios. En mi casa con uno de mis hijos las reservas de chocolate bajan clamorosamente, el cerebro le pide a gritos azúcar. Confieso que durante esta época siento por ellos una ternura especial.

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